El género Rosa está formado por un conocido grupo
de arbustos espinosos y floridos representantes
principales de la familia
de las rosáceas. Se
denomina rosa a la flor de los miembros de este
género y rosal a la planta.
Existe una enorme variedad de cultivares (más de 30 000) a partir de
diversas hibridaciones, y cada año aparecen otros
nuevos. Las especies progenitoras mayormente implicadas en los cultivares son: Rosa moschata, Rosa gallica, Rosa damascena, Rosa wichuraiana, Rosa californica yRosa rugosa. Los cultivadores de rosas del siglo XX se centraron en el tamaño y el
color, para producir flores grandes y atractivas, aunque con poco o ningún
aroma. Muchas rosas silvestres y «pasadas de moda», por el contrario, tienen
una fragancia dulce y fuerte.
Cuidado de una rosa...
Es una planta para cultivarse en
el exterior que, en general, requiere una exposición al sol, aunque no le gusta
el clima tórrido ni ventoso.
Debe procurarse situarse en un
lugar ventilado, donde la temperatura no exceda por encima de los 25ºC.
En general, puede cultivarse en
climas cálidos, con una variación térmica entre los 15ºC y los 25ºC, pero el su
clima preferido es el atlántico.
En climas más fríos hay que
proteger las raíces de la helada, mediante un buen acolchado.
Puede aguantar temperaturas por
debajo de los -10 ºC, aunque las temperaturas bajas estropean las flores y
pueden dañar las raíces, en caso de no estar protegidas.
Para evitar el contraste de
temperaturas que se produce en estos lugares cuando sale el sol, con respecto
al frío nocturno, es conveniente plantarla a semisombra, de esta manera los
rayos solares no la quemarán después de descongelarla.
No soporta las habitaciones
demasiado cálidas, de ahí que difícilmente pueda vivir bien en un lugar con
calefacción o en una estancia cuya temperatura suba por encima de los 15 ºC en
invierno.
Otro de los problemas que
presenta su cultivo, especialmente en interiores, es la facilidad con la que se
desprenden los pétalos en caso de manipular la planta.
Este mismo problema lo presentan
aquellos ejemplares que se cultivan en maceta en exteriores, de ahí que no
debemos mover la maceta.
Se tiene que regar regularmente,
sobre todo en verano. Si se trata de macetas pequeñas, durante esta estación,
es aconsejable regar todos los días, especialmente cuando se trata de
miniaturas, en pequeños tiestos, que tienen poca retención de la humedad.
Con este tipo de ejemplares
incluso es conveniente regar un par de veces al día, en caso de que el rosal
esté expuesto a pleno sol.

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